| He llevado una vida como si nunca me hubiera trasplantado |
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Esta es la historia de una niña chilena que debió viajar al extranjero para recibir su trasplante, tras 22 años de trasplante exitoso, Maureen nos relata su historia.
Todo comenzó un día en que una niña nació...pero algo había distinto en ella...comenzó a ponerse amarilla y gordita! No era normal...la llevaron a un hospital y descubrieron que había un problema grave..tenía atresia a las vía biliares...intentaron operarla pero luego de eso el doctor no dio otra respuesta más que "no hay caso...", por lo que su familia decidió llevarla a Santa Teresita a pedir algún milagro...luego de una semana de travesías al Santuario, el doctor le abre una posibilidad a la familia...que fuera trasplantada...pero no aquí en Chile...¡sino que en Francia! Por lo que hacia allá partieron su mamá y su madrina. Los protagonistas de esta historia no conocían cuán poderosa podía llegar a ser la mano del de arriba hasta que emprendieron este viaje...con sólo decirles que la esposa del famoso cirujano tenía el mismo apellido que la niña en cuestión...por lo tanto, el doctor decidió considerarla como de la familia y se hizo cargo de su trasplante..., pero...faltaba el órgano...pasaron meses, en los que el estado de la niña era cada día peor y los doctores sugirieron que sería mejor hacer la espera en Chile, al poco tiempo volvieron al país de la Torre Eiffel, y al mes...una familia muy generosa estuvo dispuesta a donar los órganos de su hijo/a...resultado?La persona que ustedes ven arriba es nada más ni nada menos que la persona a la que le donaron el órgano...han sido 22 años desde esta operación y la vida que ha llevado aquella muchacha ha sido como si nunca hubiese existido un trasplante: Ha hecho las cosas como cualquier otra persona de su edad, cuando chica fue al jardín, luego al colegio y después a la universidad, además de actividades extra-programáticas como hacer deporte, bailes celtas, participar de actividades religiosas, tener amigos y ser feliz de estar viviendo . Es por eso que la invitación está abierta para que ¡donen! Cuantas vidas se podrían salvar, cuánta vida se podría regalar si tan sólo nosotros entregáramos un mínimo de lo que se nos ha sido entregado desinteresadamente. |