| Luis Manuel Zañartu |
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El 14 de Julio del 2009 me llamaron muy temprano de la UCLA (Hospital Clínico de la Universidad de California en Los Angeles) para decirme que había un pulmón para mí, ya que después de los 60 sólo se trasplanta de un pulmón; desde que llegué hasta ser trasplantado, pasaron menos de 24 horas. Todo iba bien hasta que en Septiembre del 2009 y hasta Diciembre del mismo año, tuve una complicación a las vías respiratorias, pero esta fue controlada. De ahí en adelante, he tenido una vida normal, con pequeños efectos secundarios como producto de algunas medicinas que debo tomar, pero estoy muy feliz por haber tenido una nueva oportunidad para vivir gracias a la familia del donante. Aquí en USA el tema de los trasplantes es algo muy común y organizado, es decir es muy raro que se pierdan órganos, si no existe nadie en el Ciudad que lo necesite, se consulta en los alrededores. Me encantaría que Chile tuviera un sistema tan organizado y funcional como en USA. Por otra parte, todos los pacientes que están en lista de espera o ya trasplantado, recibimos charlas, apoyo psicológico. Además, somos como una familia, en el cual nos apoyamos, compartimos e intercambiamos experiencias, lo que hace que uno siente más confianza y no se siente tan solo en esta experiencia. Yo soy un agradecido de la vida que me dio una nueva oportunidad para vivir, lo que se lo debo especialmente al Dr. Lynch (a cargo del team de trasplante de la UCLA) y todo su equipo; a todo el personal de la UCLA y muy especialmente a mi señora, Victoria, quien por un largo período, fue el principal pilar para mi rehabilitación.
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